¿Porqué los Británicos nos dan mil vueltas? | OPINIÓN

Edward Albee dijo una vez: “No estoy interesado en vivir en una ciudad donde no haya una producción de Samuel Beckett”. Esto extrapolado a un todo lleva a que vivir en un lugar donde no haya teatro o bibliotecas o galerías de arte es un despropósito. 

La gente siempre me ha dicho que soy demasiado británico (algunos hasta han intentando que eso me ofendiera pero han fracasado estrepitosamente). Si es cierto que me fascina su idioma, sus costumbres, su ritmo de vida (viven en el horario correcto), incluso su clima. Pero sobre todas las cosas lo que más me fascina es su cultura.

Siendo actor es un poco una obviedad que me vea atraído hacia el idioma de Shakespeare pero eso es casi lo de menos. En la cultura británica los lectores no son las excepciones de la regla, los músicos aparecen debajo de las piedras, el miedo escénico es una fantasía creada para asustar a los niños. Desde el colegio se les inspira a crear, a imaginar, a actuar pues el teatro tiene fines pedagógicos. Todos saben hablar en público sean actores o banqueros y eso es muy importante en una sociedad.

Voy a centrarme ya en el teatro y en Londres en particular. 161 salas de teatro en la zona metropolitana de Londres, todas con sus distintos tamaños y distintas producciones, todas llenas 8 funciones a la semana lo que sea que dure su estancia en el teatro. Eso en España es impensable, ni siquiera sé si hay tantas salas de teatro entre las 2 capitales del país y aunque las hubiera no hay público suficiente para llenar semejante cantidad de butacas. Y esto solo son cifras.

La manera británica tan natural de entender el teatro es una maravilla. Los actores transmiten con solo mirarte y sin necesidad de volverse locos creando un papel. El público está dispuesto a estar una hora y media de pie en un teatro al aire libre en medio de una ventisca, pagando, como si estuviesen en un concierto de rock, y disfrutar como enanos, llorar y reír con los actores, animar cuando es necesario. No hay dolor, ni frío. Cuando estás en el teatro todo eso no existe y te transportas a donde sea que te lleven. Eso es lo que debería hacerte sentir el teatro (y en este país eso pasa con una obra de cada 10). 

A veces me dicen que es que no le doy la oportunidad al teatro español, que soy demasiado forano y que debo ir a Madrid en lugar de a Londres pero pasamos al siguiente punto. Yo vivo en Zaragoza y desde aquí nos sale más barato coger un vuelo directo a Londres a pasar el fin de semana y ver un par de espectáculos que el Ave a Madrid a ver uno si tienes suerte.

Los actores españoles lo somos por vocación verdadera. Suficientemente testarudos para perseguir un sueño que no se nos pone al alcance ni mucho menos. Los británicos lo tienen más fácil en este aspecto y por ello les envidio. Hay una cosa que quiero recalcar. El verbo actuar en inglés es play (jugar), una obra de teatro se llama play (juego); solo por eso están a años luz de nosotros y en lugar de cerrarnos a influencias externas por que lo nuestro es lo nuestro y con ello vale porque somos lo mejor del mundo, deberíamos aprender, encajar y aplicar porque por algo son y siempre serán, el modelo a seguir.

“No hace falta quemar libros para destruir la cultura. Solo tienes que conseguir que la gente deje de leerlos”. Os dejo con esta reflexión de Ray Bradbury y me voy que aun tengo que leer el MARCA. 

Juan Turmo 

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